En el ámbito de la psicología, a menudo utilizamos términos técnicos para clasificar realidades complejas. Hablamos de “minorías afectivas y de género”, un gran paraguas que abarca a todas las personas que se identifican como LGTBIQ+.
Sin embargo, en mi consulta cerca del Parque del Retiro, sé que detrás de las siglas hay historias humanas únicas. Entender la diferencia entre identidad de género (cómo te sientes tú por dentro, seas cisgénero, trans, no binario o queer) y orientación sexual (hacia quién sientes atracción emocional o física, ya seas gay, lesbiana, bisexual, asexual o pansexual) es solo el abecedario básico.
Lo verdaderamente importante es entender que la identidad no siempre va ligada a la conducta. Alguien puede identificarse como heterosexual pero tener encuentros con personas de su mismo sexo. Las etiquetas son herramientas para entenderse a uno mismo, no jaulas impuestas desde fuera.
¿Por qué es difícil encontrar un terapeuta adecuado en Madrid?
Las estadísticas nos dicen que las personas del colectivo LGTBIQ+ acuden a terapia en tasas más altas que las personas heterosexuales y cisgénero. Esto no es porque haya algo “roto” en ellas, sino porque a menudo cargan con niveles más altos de discriminación, ansiedad, disforia por consecuencia de la falta de apoyo social.
Sin embargo, también hay una realidad dolorosa: muchas personas del colectivo salen de las consultas de psicología profundamente insatisfechas. Sienten que el o la profesional carecía de conocimientos, no tenía empatía real o, peor aún, invalidaba sus identidades.
Los y las terapeutas, como cualquier ser humano, podemos tener sesgos implícitos (inconscientes) o explícitos. Y aunque la empatía es vital, los estudios demuestran que el contacto real con personas del colectivo es lo que verdaderamente reduce esos prejuicios.
Por eso, en mi práctica de terapia de parejas LGTBIQ+, aplico rigurosamente estos cuatro principios fundamentales para garantizar el acompañamiento que mereces.
1. Ser abierta y acogedora desde el primer segundo
La inclusión no empieza cuando te sientas en el sofá de mi consulta; empieza mucho antes.
Desde el primer correo electrónico o mensaje, trato de visibilizar que este es un espacio seguro. Una forma sencilla es incluir mis pronombres (ella) al presentarme. Al decir “Soy Claudia, mi pronombre es ella”, dejo la puerta abierta para que cualquier persona que no sea cisgénero se sienta cómoda compartiendo los suyos sin tener que pedir permiso.
En Madrid vemos mucha diversidad por la calle, pero a menudo asumimos la identidad de género de alguien basándonos solo en su ropa o su corte de pelo (su expresión de género). Eso es un error. Alguien puede identificarse como mujer, pero sentirse más cómoda con una estética considerada “masculina”, y viceversa. La expresión de género varía incluso de un día para otro.
Por eso, en mi documentación inicial y en nuestra primera charla, encontrarás preguntas abiertas: “¿Cuáles son tus pronombres?”, “¿Cómo describirías tu orientación sexual?”, “¿Cuál es tu nombre sentido o preferido?”.
2. Un espacio libre de juicios
En terapia sistémica mantengo un enfoque colaborativo y empático. Esto significa que tú decides cuáles son las áreas problemáticas de tu vida, no yo.
Pongamos un ejemplo práctico: imagina que un paciente LGTBIQ+ me comenta un evento relacionado con su sexualidad que puede ser complicado. Un terapeuta tradicional o no formado podría caer en el error de juzgar, sermonear sobre lo sucedido.
Mi enfoque, en vez de dirigir o reprobar una conducta, aborda la situación con curiosidad genuina y una discusión abierta. Me preguntaré (y te preguntaré) sobre tus intenciones al traer esto a terapia, qué sentimientos hay detrás de esa conducta, si te genera ansiedad y cuáles son los “pros y contras” que tú percibes de mantener ese comportamiento, puede que no tengas respuestas, he ahí lo interesante, podemos encontrarlas, tú y yo, a la vez. El cambio real nace de tu propia reflexión, no de mi imposición.
4. Estar formada sobre el estrés de minorías
Vivir en una capital europea como Madrid no elimina el llamado estrés de minorías. Este concepto se refiere a la carga extra que soportan las personas por pertenecer a un grupo estigmatizado. Y si perteneces a varias minorías a la vez (por ejemplo, ser una mujer trans migrante), el riesgo de discriminación se multiplica.
Este estrés se manifiesta en problemas laborales, de vivienda o sanitarios, pero también en una hipervigilancia constante. El miedo a sufrir una agresión (los delitos de odio siguen ocurriendo) o la necesidad constante de evaluar si es seguro “ser visible” o si es mejor “pasar por hetero/cis” en ciertos entornos, agota mentalmente.
Como terapeuta, mi responsabilidad es mantenerme actualizada sobre la legislación, los eventos políticos y los estresores comunitarios que te afectan. No puedes relajarte en consulta si tienes que explicarme por qué te afectó una noticia sobre una agresión homófoba en otro lugar; yo debo entender ese contexto histórico y social de antemano.
5. No asumir: siempre está bien preguntar
Aunque es mi deber estar informada, no es tu responsabilidad educarme sobre conceptos básicos. Sin embargo, tampoco debo caer en la arrogancia de creer que lo sé todo sobre tu vivencia específica.
Debo equilibrar el conocimiento general con la curiosidad por tu experiencia única. Por ejemplo, en lugar de decirte “No sé qué significa ser demisexual, explícamelo”, mi enfoque sería: “¿Cómo sientes tú que la etiqueta de demisexualidad captura tu experiencia?”.
Y después, en mi propio tiempo, haré mi trabajo de investigación para entender mejor la demisexualidad (la atracción sexual que solo surge tras establecer un vínculo emocional fuerte), para poder darte el mejor soporte posible en la siguiente sesión.
En resumen, ya sea que vengas a mi consulta para trabajar específicamente temas de identidad, o simplemente para tratar la ansiedad o problemas de pareja, mi promesa es fomentar una relación terapéutica colaborativa, informada y profundamente respetuosa.
Más artículos relacionados
- 3 Preguntas Que Deberías Hacer a Tu Terapeuta Si Eres LGTBIQ+
- 4 Tipos de Terapia Para Personas LGTBIQ+ en Madrid
- Los beneficios de la terapia LGTBIQ+ en Madrid
- ¿Cuáles son los objetivos reales de la terapia LGTBIQ+?
- Diez Beneficios de la Terapia para la Comunidad LGTBIQ+
- Buscando Psicólogo LGTBIQ+ ‘Friendly’ para Terapia en Madrid
