¿Se puede ser infiel queriendo a tu pareja?

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Sí: se puede ser infiel queriendo a tu pareja, y de hecho es lo más habitual en las consultas de terapia de pareja.

El amor no funciona como una vacuna contra el error, y el hecho de haber cruzado un límite no borra el vínculo que había antes.

Esta respuesta incomoda, porque resulta más sencillo pensar que quien engaña ha dejado de querer.

Soy Claudia Hernández Oliveros, psicóloga sanitaria especializada en terapia sistémica, y atiendo en mi consulta de la calle Antonio Arias, en Retiro, y en formato online.

Este artículo explica por qué el amor y la infidelidad pueden coexistir, qué motiva a una persona a ser infiel y qué hacer con esa pregunta si te la estás haciendo ahora mismo.

¿Se puede ser infiel a alguien que amas?

Se puede, porque el amor, el deseo y el compromiso son tres sistemas distintos que no siempre apuntan en la misma dirección.

El amor sostiene el vínculo a largo plazo.

El deseo responde a la novedad y a la activación.

El compromiso es una decisión que se renueva y que, precisamente por ser una decisión, puede fallar.

Una persona puede compartir intimidad real con su pareja oficial y sentir impulsos hacia otra sin que lo primero sea falso.

El hecho de que ambas cosas convivan explica por qué tanta gente sale de una infidelidad diciendo que no entiende nada de lo que hizo.

Que sea explicable no lo convierte en aceptable.

El daño a la otra persona es el mismo con o sin amor de por medio, y ese es el punto que ninguna explicación puede suavizar.

¿Por qué soy infiel si quiero a mi pareja?

Porque la conducta infiel suele responder a una necesidad no resuelta, no a la ausencia de sentimiento.

El amor no elimina la capacidad humana de cometer errores dentro de una relación.

En consulta la pregunta llega casi siempre con la misma inquietud detrás: si quiero a mi pareja, ¿qué dice de mí el hecho de haber hecho esto?

La respuesta clínica es que dice que algo dentro de ti buscaba una salida y encontró la más accesible.

Identificar cuál era esa necesidad es lo que permite que no vuelva a ocurrir.

Ocho motivos que explican la infidelidad sin justificarla

1. Búsqueda de validación personal

Cuando la autoestima depende de la mirada ajena, la atención de alguien nuevo actúa como confirmación inmediata de que sigues valiendo.

2. Deseo de novedad

La búsqueda de sensaciones nuevas puede llevar a la infidelidad sin ninguna intención de destruir la relación actual.

3. Insatisfacción afectiva no verbalizada

Las carencias que no se ponen en palabras no desaparecen: se desplazan a otro sitio.

4. Apego inseguro

Una revisión sistemática con 17 estudios y 13.666 participantes encontró una asociación significativa entre la ansiedad y la evitación en el apego y la infidelidad marital.

La magnitud es modesta, y ayuda a entender un patrón que veo con frecuencia: alejarse justo cuando el vínculo se vuelve más íntimo.

5. Miedo a la vulnerabilidad

Hay quien mantiene una aventura como forma de no entregarse del todo en la relación principal.

6. Impulsividad y baja regulación emocional

Los momentos de baja resistencia —estrés extremo, alcohol, una crisis personal— facilitan decisiones que no reflejan lo que sientes.

7. Monotonía acumulada

La rutina prolongada sin espacio compartido de calidad erosiona el deseo mucho antes que el afecto.

8. Creencias personales sobre la exclusividad

No todo el mundo entiende la fidelidad de la misma manera, y muchas parejas nunca han hablado de forma explícita de dónde están sus límites.

Ese silencio es un terreno fértil para la traición interpretativa: cada uno da por hecho un acuerdo que el otro nunca firmó.

¿Qué motiva a una persona a ser infiel? Lo que dice la investigación

La literatura apunta a una combinación de factores individuales, relacionales y de contexto, sin un motivo único.

Los factores individuales incluyen el estilo de apego, los rasgos de personalidad y la regulación emocional.

Los relacionales incluyen la insatisfacción, la falta de conexión y los conflictos no resueltos.

Los de contexto incluyen la oportunidad y los periodos de crisis vital.

Conviene también ser claro con las cifras que circulan sobre este tema.

Datos como “el 22 % de las mujeres infieles se sienten más felices” o “los hombres con salario bajo tienen cinco veces más probabilidades de ser infieles” aparecen en artículos divulgativos sin ninguna referencia rastreable, y no los uso por eso.

Lo que sí está bien documentado es que la infidelidad produce sintomatología postraumática en una parte importante de las personas traicionadas, con pensamientos intrusivos, evitación y alteraciones del ánimo. Por eso el trabajo terapéutico tras una infidelidad empieza por estabilizar ese impacto antes de tomar ninguna decisión.

Ese es el dato que de verdad importa cuando alguien se pregunta si el amor lo compensa.

No lo compensa.

La infidelidad emocional también cuenta

Una relación paralela sin contacto físico puede doler tanto o más que una aventura sexual.

Lo que rompe la confianza no es solo el acto: es el secreto, la energía desviada y el hecho de compartir con otra persona lo que no se comparte en casa.

Muchas parejas descubren en consulta que llevaban meses en una situación así sin haberla llamado nunca por su nombre.

Poner cuernos, en el lenguaje coloquial, se asocia a lo físico.

La realidad clínica es más amplia y la herida, en muchos casos, más profunda.

Amor, deseo y compromiso: qué hacer con esta pregunta

Si te estás haciendo esta pregunta ahora, hay tres cosas útiles y ninguna es cómoda.

Primero, decide qué quieres con claridad.

Mantener las dos situaciones abiertas mientras decides no es neutralidad: es una decisión tomada por omisión, y cada semana que pasa aumenta el daño.

Segundo, mira qué necesidad estaba en juego.

Si no identificas qué buscabas fuera, la misma inquietud volverá a buscar la misma salida con otra persona.

Tercero, habla con alguien que no te juzgue ni te absuelva.

El entorno cercano hace una de las dos cosas casi siempre, y ninguna ayuda a pensar.

Sobre si contarlo, no hay una respuesta general válida para todos los casos.

Lo que sí es constante es el orden: si decides contarlo, el contacto con la tercera persona se corta antes, no después.

Y si decides intentar reparar la relación, prepárate para un proceso largo, con acciones sostenidas y no solo con palabras.

La evidencia sobre terapia de pareja e intervenciones sistémicas muestra que la mayoría de las parejas en malestar reducen su nivel de conflicto durante el proceso, y que ese avance necesita mantenimiento posterior.

Hablarlo en un espacio neutral

Que se pueda ser infiel queriendo a tu pareja no es un permiso: es una descripción de cómo funcionan las personas.

Lo que hagas a partir de ese hecho sí depende de ti, y ahí es donde tiene sentido el apoyo profesional.

En mi consulta trabajo tanto con personas que llegan solas con esta pregunta como con parejas que han decidido atravesarlo juntas.

Esta guía te sirve estés conmigo o con otro profesional; lo importante es que no lo resuelvas a solas, en silencio y a base de culpa.

Si quieres empezar, puedes ver cómo trabajo la terapia de pareja en Madrid o escribirme para una primera valoración, presencial u online.


Sobre la autora

Claudia Hernández Oliveros es
Psicóloga Sanitaria Colegiada,
nº colegiada M-34076 del
Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (COP Madrid),
y miembro nº 523 de la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar (FEATF).
Trabaja desde un enfoque sistémico con personas, parejas y familias en su
consulta de la calle Antonio Arias (Retiro, Madrid) y en formato online.
Web: terapiadeparejaclaudia.es.

Aviso clínico

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye una valoración psicológica individualizada. El acompañamiento psicológico es un proceso de apoyo emocional y relacional, distinto del tratamiento psiquiátrico o farmacológico, que corresponde a profesionales de la medicina.

En caso de emergencia o crisis:
en España puedes llamar al 024 (línea de atención a la conducta suicida; gratuito, 24 h),
al 016 (atención a víctimas de violencia; confidencial, no deja rastro en la factura),
o al 112 ante una emergencia inmediata.

Referencias

  1. Ghiasi, N., Rasoal, D., Haseli, A., & Feli, R. (2023). The interplay of attachment styles and marital infidelity: A systematic review and meta-analysis. Heliyon, 9(12), e23261. https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2023.e23261
  2. Roos, L. G., O’Connor, V., Canevello, A., & Bennett, J. M. (2019). Post-traumatic stress and psychological health following infidelity in unmarried young adults. Stress and Health, 35(4), 468–479. https://doi.org/10.1002/smi.2880
  3. Carr, A. (2025). Couple therapy and systemic interventions for adult-focused problems: The evidence base. Journal of Family Therapy. https://doi.org/10.1111/1467-6427.12481
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